El grito se ahogó
en las cuerdas vocales.
Enquistado, quedó en el olvido,
para cuando se le permitió chillar,
tuvo que hacerlo
con un poema escrito,
la voz hacía siglos
que había huido.
Nadie escuchó su queja…,
no todo el mundo lee verso
y muy pocos lo entienden.
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