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BENDECIDA

  Agua bendita que  impregna el alma y  la abriga con su dulce canción, deja un rescoldo agridulce  con dulce aroma  a caramelo de melón...  Recuerdo tierno de infancia. Travesuras, felicidad y dulzor.
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APAGÓN ELECTRICO

  La estancia se inunda de tranquilidad, paz y ternura. La oscuridad y el silencio logran un remanso dulce de felicidad. Impregnada en su aroma, voy relajando la mente. Una hora sin electricidad,   sin ruido, en calma,  respirando oscuridad y silencio.  Disfrutando del suave balanceo  frente a la chimenea,  con los pies calentitos  en las ascuas del brasero  a la luz de una vela. Recuerdos…  de los primeros años de infancia  entre candiles,  tinieblas,  mecedora,  silencio  y ternura.  Potente medicina de paz. Tranquila, profunda, provocadora y atrayente.

NUNCA ES TARDE

  Dicen los ancestros del lugar  que en años de sequía  se sufre de hojas secas,  hay que preservar la esencia. No lloran en el velorio,  comprenden que flores y frutos  vendrán cuando Tierra  se case con Tormenta…  cuando se envuelvan  bajo el abrazo  del manto de la resiliencia. Respiran y observan… cómo Clorofila, latente,  tras las lluvias y medio dormida, engendra y engendra,  revienta y revienta…  El vagido emerge  del vientre del bosque,  se disipan las tinieblas.

LO QUE LA NECESITO

   Saber que mi alma sigue conmigo,  que siempre me apoya,  que me lleva de la mano  y me abraza cuando lo necesito. Ella es la que me ayuda,  no sabe la fuerza que me da, lo que la necesito.  

LOS HIJOS

   Esa cosita insignificante  que te absorbe la vida,  se ancla en las venas  y ya nunca te abandona.  Ese virus,  esa bacteria que necesitas  y no quieres que te abandone nunca. Ese llanto alegre  que crece en sonrisa,  ese, al que te aferras con locura.

BODAS DE PLATA

   Imagino cómo habrán sido  veinte y cinco años juntos,  codo con codo forjando familia. Veinte y cinco años compartiendo...  almendras dulces y amargas, chuscos de pan duro y tierno,  vino alegre y buchitos de vinagre,  sudor rancio, babas calientes y ronquidos,  mal aliento, pedos y pelos rizados. Veinte y cinco años lleváis,  que ya son muchos años,  comiendo de la misma cuchara  y todavía no se ha gastado. ¡Qué buena cuchara!  ¡Mirad por ella!  ¡Mimadla!

JUGANDO CON OXÍGENO

  Jugando con Oxígeno a las escondidas,  conectó la respiración al silencio  entrando en modo curación.  La calma filtró el cuerpo de paz y sosiego.  Empapó el campo de músculos,  el de tendones y el de nervios.  Regó la red neuronal, el pulmón  y el motor del pecho. Para la hora del conticinio,  ya había conciliado el sueño  sobre un mullido lecho.  La despertó el gallo  con un picotazo certero,  directo al oído izquierdo.  Amaneció en una nueva aurora,  en la cual, agradecerá otro día más.