Una sonrisa, sin más motivo
que el mero placer de una carcajada.
¡Que enorme tesoro!
Alegra tanto darla, como recibirla.
Si hay algo que nos hace falta,
es una alegre mueca…
El alma la agradece
aunque no la pida.
¡Regocijo!
¡Regocijo para todas
las almas del mundo!
…y para las congeladas,
deleite ardiente!
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