Uno de esos días,
con la respiración apresada
en la cárcel de las costillas
y los desertores kilos huidos
del cuerpo enfermo,
en los que la imaginación,
de nuevo, me salva.
Uno de esos días,
con la respiración apresada
en la cárcel de las costillas
y los desertores kilos huidos
del cuerpo enfermo,
en los que la imaginación,
de nuevo, me salva.
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