Esos días interminables
en los que al llegar la noche
el cuerpo está cansado
y la mente agotada.
El alma, adolorida,
borra los colores y se pasea
transparente como agua clara,
sin huesos, sin músculos,
sin articulaciones...Hueca.
Vacía de pinceles y canciones,
poemas, versos y flores,
ósculos, tiovivos y unicornios.
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