Un efluvio a cloaca impregna el revoltijo de nubes dejando la noche sin luna, sin estrellas, sin brillo… Rota. Inmóvil. Desierta.
Todo es un enredo de zarzas y espinas, una espesa corona de clavos rojo sangre donde revolotean moscas y mosquitos.
Una pasta de hojas y barro resbala y cruje bajo los pies. En el aire flota un nauseabundo olor, mi estómago huye en una arcada, se escapa por la garganta y tapa la nariz con los dedos. Las lentejas de ayer salen enteras, eso sí, un poco más fermentadas…y de entre las púas putrefactas de la maleza, tímida pero sigilosa, surge una mariposa de luz…
…TAN HERMOSA QUE DUELEN LOS OJOS.
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