Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2025

CINCUENTA (Y SIETE)

  Cincuenta y siete. Cincuenta…  y siete… Cinco…  Siete… 57… Compañero 57, que poco me ayudas. Échame una mano,  una mano que sujete  fuerte la fe, un tironcito que levante  el ánimo, un empujoncito que me arranque  de la procrastinación,  un abrazo que (me) desarme  la cabeza y de la cabeza  arranque el dolor. Estás triste 57,  o más bien cansado  y me contagias la tristeza  y el cansancio…  ¡Deja de llorar 57! 57,  convídame a una carcajada  con sonrisa incluida,  una que desmonte la película  de mi cabeza  y comience a crear realidad,  una que me dé comodidad  con un poquito de incomodidad,  una que me haga fuerte  y me deje respirar. Una que resista la adversidad  y baile con el destino. 

¡ABRÁZAME!

  Abrázame,  que te beso si no estorbo. Acércate si no estorbo  y en el punto de retorno,  abrázame antes de partir.  Si estorbo apártate  y sigue feliz…  pero si no es así,  deposita, en mi frente,  un ósculo… y bajo mi frente, recuerdos. Recuerdos que nacerán de nuevo  en remolinos  y olvidados  jugarán conmigo…  y contigo.  Los abrazaré. Brotarán, de mis ojos,  lágrimas   o risas  o lágrimas de risa o recuerdos  o ilusiones o alucinaciones… tal vez una simple  y limpia sonrisa  que alegre mi rostro.

CUIDATE

  Mis manos en tus hombros. Mis ojos en los tuyos.  Un ósculo en tu frente. —Cuídate. Cuídate mucho— Porque yo no podré hacerlo. Cuídate por mí. Ocupa mi lugar y hazlo aún mejor que yo.