¿Y si me lanzo al abismo,
sabrán mis alas planear?
¿Acaso tengo alas?
Nunca las vi en mi cama
¿Y si están enfermas?
Jamás las vio médico alguno.
Tal vez sufran de carcoma
o estén oxidadas, pues nunca las usé.
¿Y si me bebo el aire en un sorbo
y el viento se ahoga en las plumas?
La garganta calla tantas burbujas de silencio
que la mudez se enquista
en sus cuerdas vocales
y se hace amiga de la sordera.
¿Y si me bebo el miedo?
Si, me lo bebo.
Que no vuele más.
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