Aprendiendo a querer de otra manera:
Desde adentro del alma y
a través de su mirada.
Pintar el invisible cariño y
verlo en el pelo,
en el habla,
en el vello,
en la timidez,
en el escalofrío,
en el tartamudeo,
en el sonrojo,
en el susurro…
Algo más que un sentimiento
dormido del corazón,
que una sonrisa,
que una mirada,
que un abrazo,
o un beso en la frente.
Algo gigantesco en su pequeñez,
luminoso en su oscuridad,
oculto y protegido.
Callado.
Latente.
Preparado y dispuesto
para el primer latido.
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