Esa cosita insignificante
que te absorbe la vida,
se ancla en las venas
y ya nunca te abandona.
Ese virus,
esa bacteria que necesitas
y no quieres que te abandone nunca.
Ese llanto alegre
que crece en sonrisa,
ese, al que te aferras con locura.
Esa cosita insignificante
que te absorbe la vida,
se ancla en las venas
y ya nunca te abandona.
Ese virus,
esa bacteria que necesitas
y no quieres que te abandone nunca.
Ese llanto alegre
que crece en sonrisa,
ese, al que te aferras con locura.
Comentarios
Publicar un comentario