De tanto callar enmudeció.
Silencio,
sordo del oído izquierdo,
no dejó de escuchar
a la agradable Soledad...
y lejos de abrazar a Locura,
conoció a Tranquilidad,
se hizo amigo de Paz
e íntimo de Fe.
¡Que estupendas amigas,
amigas de diez al cuadrado!
Comentarios
Publicar un comentario