Un mes de cualquier año alguien nacerá. Un mes de cualquier año, otro morirá. Todos los meses de cualquier año te recordaré, no se si tu, me recordarás.
Una voz interior me grita, como loca chilla, sabe que la sordera no me deja escuchar pero mi estómago quiere entender; siente mariposas que quieren volar, voy a zurcir sus alas rotas para que planeen sin miedo a caerse. Que hermosura… verlas el cielo surcar.
Me gusta dominar mi cuerpo, dormirlo, despertarlo y ponerlo en forma. Y, en este punto de mi vida, es él, quien me domina. Me quedo callada, pensando cómo derrotarlo. Buscando una salida, una solución. Y… tal vez no se trate de victoria, si no de cogerme de su brazo y brindarle mi amistad, sin juzgar.
Aquí también se te echa de menos. Aunque no te conozca de nada o de poco…que ya eso es mucho. Se echa de menos a gente de mente hermosa y la tuya es más fuerte de lo que crees y piensas, te lo aseguro. No decaigas nunca, transforma lo que tengas que transformar, pues de las ruinas y escombros se vuelven a levantar formidables castillos, fortalezas indestructibles… Renace más bella, más hermosa y más fuerte. Disfruta de tu vagido. Renuévate. Resurge. Tú puedes. Construye tu propio Palacio… con esos ladrillos rotos, ahora endurecidos como piedras, puros diamantes. Saca tu brazo de hierro y esculpe tus cimientos a golpe de cincel, a porrazo de martillo.