Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2026

BODAS DE PLATA

   Imagino cómo habrán sido  veinte y cinco años juntos,  codo con codo forjando familia. Veinte y cinco años compartiendo...  almendras dulces y amargas, chuscos de pan duro y tierno,  vino alegre y buchitos de vinagre,  sudor rancio, babas calientes y ronquidos,  mal aliento, pedos y pelos rizados. Veinte y cinco años lleváis,  que ya son muchos años,  comiendo de la misma cuchara  y todavía no se ha gastado. ¡Qué buena cuchara!  ¡Mirad por ella!  ¡Mimadla!

JUGANDO CON OXÍGENO

  Jugando con Oxígeno a las escondidas,  conectó la respiración al silencio  entrando en modo curación.  La calma filtró el cuerpo de paz y sosiego.  Empapó el campo de músculos,  el de tendones y el de nervios.  Regó la red neuronal, el pulmón  y el motor del pecho. Para la hora del conticinio,  ya había conciliado el sueño  sobre un mullido lecho.  La despertó el gallo  con un picotazo certero,  directo al oído izquierdo.  Amaneció en una nueva aurora,  en la cual, agradecerá otro día más. 

NO QUEDA NI ARENA

  Tengo que ser sincera,  me presento  como la única culpable  del desorden  adentro de mi cuerpo.  El miedo desató la tormenta  más brava en mi playa,  sus olas barrieron  hasta la arena  y la mismísima agua salada. Tengo que ser valiente,  y pasear sin arena  por su costa desierta.  No es lo mismo,  el terreno es yermo,  seco y agreste, pero no puedo tirar la toalla  en el terreno baldío.  ¡No! ¡No la tiro!  Voy a llorar un río,  hasta conseguir un remanso,  una balsa dulce con una orilla de guijarros húmedos  donde acostar mi toalla.

EL MIEDO VUELA

  ¿Y si me lanzo al abismo,  sabrán mis alas planear? ¿Acaso tengo alas?  Nunca las vi en mi cama  ¿Y si están enfermas?   Jamás las vio médico alguno. Tal vez sufran de carcoma  o estén oxidadas, pues nunca las usé. ¿Y si me bebo el aire en un sorbo   y el viento se ahoga en las plumas? La garganta calla tantas burbujas de silencio  que la mudez se enquista  en sus cuerdas vocales  y se hace amiga de la sordera.   ¿Y si me bebo el miedo? Si, me lo bebo. Que no vuele más.